
Santa Marcelina
Virgen consagrada de Milán
Nació en Roma hacia el año 327, hija de una noble familia. En la Navidad del 353 recibió de manos del Papa Liberio el velo de la virginidad, consagrándose a Cristo, y desde entonces su vida se convirtió en un faro de fe y servicio.
Acogió en su hogar a jóvenes deseosas de seguir a Cristo, guiándolas en la oración y en la caridad. Como hermana mayor, cuidó y formó con ternura a Sátiro y Ambrosio, acompañándolos incluso cuando este último fue elegido obispo de Milán.
Maestra y consejera, vivió en discreto recogimiento con un corazón ardiente que alentaba a Ambrosio en la defensa de la fe.
































